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jueves, 29 de septiembre de 2011

The End

La Feria de la Merced de Barcelona ha sido el punto final de las corridas de toros en Cataluña. Dos tardes históricas quedan ya en los archivos para que el día de mañana se hable de aquellas figuras del toreo que hicieron el paseíllo en la plaza de toros La Monumental de Barcelona. Morante, El Juli, Manzanares con toros de Nuñez del Cuvillo y Juan Mora, José Tomás y Serafín Marín con toros de El Pilar. Recuerdo aquellas dos temporadas, 2007 y 2008, con gran cariño, muchas y buenas amistades, Cortés, María, Pilar, Antonio, Andrés... Confieso que me emocioné cuando me despedí el pasado domingo de todos ellos. Les dije que esperaba verlos el año que viene...pero creo que en Barcelona no será. Se gritó "Libertad" , pero no existe en Barcelona. The End.










lunes, 2 de mayo de 2011

"Manzana, el fruto bendito" por Noelia Jiménez.







Tiene cuerpo de modelo y rostro de efebo griego. Por corazón lleva puesta una manzana y su Guillermo Tell particular lo atravesó con la fecha certera del toreo, envenenada la punta con la dulce ponzoña del arte.

Nunca ha sido la manzana un fruto bien digerido en el imaginario popular. Primero fue Eva, que, envuelta en gula y arrogancia, mordió el fruto prohibido y nos castigó de por vida a portar la cicatriz del pecado original, hipocalórico, sí, pero pecado en todo caso.

Pasaron unos cuantos siglos hasta que la manzana mostró una cara menos mala y se convirtió en el salvavidas del hijo de Guillermo Tell, legendario ballestero que hubo de hacerla añicos, posada sobre la cabeza de su churumbel, para que el tirano de su señor no lo condenase a muerte.

Un poco más tarde llegó el turno de Newton: la manzana de marras también le dio en la cabeza pero, mira tú por dónde, le estimuló las neuronas y el bueno de Isaac se puso de parto mental: así nació la ley de la gravedad.

Y, cosas de la vida, tuvo que ser un torero quien pusiera la manzana en el trono que le corresponde. Cuenta la leyenda que un 30 de abril de 2011 soñó el toreo en la Maestranza de Sevilla. Vestido de azul turquesa, bajó un trocito de cielo a un albero sediento de fugacidad eterna.

Acarició la muerte con el susurro quedo de un capote hecho de duende, para luego mecerla en el columpio de tela donde las muñecas impulsan el movimiento de una muleta que se mece al compás del corazón.

En cada natural se dormía, plácida, la gloria, abrazada sin pudor al deleite supremo de un paladar forjado al fuego de la fragua del empaque.

Y entre lance y lance, el runrún sinuoso de las musas, engalanadas hoy con sus más vistosos aderezos. Y entre olé y olé, un tragar saliva, un "esto no me puede estar pasando", un "no quiero despertarme nunca".

Y la manzana, más brillante y más encarnada que nunca, abrió su corazón en dos para que Manzanares sembrase el albero maestrante con las pepitas del fruto que, desde hoy, ha pasado a ser bendito.

domingo, 1 de mayo de 2011

Sevilla_Preferia(VI)_Crónica





SEVILLA: MANZANARES INDULTA Y CORTA CUATRO OREJAS

MARIANO ALIAGA / HIDROCÁLIDO

Puedo asegurar que después de finalizar el festejo, vi a la Giralda inclinarse en gesto de pleitesía a un torero que había derramado su arte dentro de la cercana Maestranza. Giró la vista la Torre del Oro y el Guadalquivir hizo la ola. Todo por el terremoto con epicentro en la plaza provocado por Jose María Manzanares. Fuerte sacudida en Sevilla, España y todo el mundo taurino. No hubiéramos abandonado nuestra localidad en toda la noche para seguir percibiendo el aroma de torería que en el albero quedaba, como vapor de una lluvia que afortunadamente respetó el festejo. Tarde histórica, con discutible indulto, pero histórica por ello, el primero de la historia en esta plaza a un toro, porque hace cuarenta y tres años fue perdonado un novillo de Albaserrada. Hoy, Manzanares cruzaba a hombros la Puerta del Príncipe con cuatro orejas en el esportón escuchando los gritos ¡Torero, torero! del público que llenó el tendido y permaneció allí inmóvil hasta ver al alicantino desaparecer entre la multitud que esperaba en la calle.

Gran faena a su primero de la ganadería titular Nuñez del Cuvillo, de nombre “Arrojado” con 500 kilos en la romana, justo de presencia, salvado por delante. Bravo y noble en los engaños, cumplió en el caballo, sin más, donde le midieron el castigo con un segundo puyazo de trámite. Humillando y con transmisión e incansable embistiendo. No pareció ser completo en la lidia. Sevilla tuvo que ser más severa y no atender una demanda iniciada desde el ruedo. Manzanares estuvo cumbre toreando, sobre todo en temple y elegancia siendo culpable del perdón. Buen recibo por verónicas y con la muleta enganchando delante y rematando muy atrás. Mejores los de figura recta como los monumentos que le rodeaban, parecía posar para sesión de moda mientras con mano baja mandaba al “cuvillo” incluso en las tandas que cambiaba el viaje, corrigiendo sobre la marcha. Excelentes los de compás abierto por ambos pitones cargados de riñones. Todo de verdad y muy despacio, muy sevillano, sin prisa, pero haciendo las pausas para la recuperación de su enemigo, hoy amigo colaborador del triunfo. Intercalando espaldinas y rematando con cambios de mano más el de pecho muy largos y final de faena enroscándose el toro a la cintura. Tras sus miradas al palco, el público comenzó a pedir el indulto entre la apoteosis, que finalmente fue concedido. Vuelta al ruedo con dos orejas que nadie pidió, no por falta de méritos, que sobraban, sino porque el público anduvo despistado debido a la falta de costumbre de ver el pañuelo naranja. Las grandes faenas se premian con trofeos al torero, no con indultos. Afortunadamente el presidente, atento, asomó los dos pañuelos blancos. Vuelta al ruedo con el ganadero llorando, como parte del público.

En el sexto, Manzanares volvió a recrearse con otro toro pleno de calidad. Naturales y derechazos para volver a vivir lo que con su tercero había parecido un sueño. Estocada arriba y otras dos orejas.

A Morante le devolvieron demasiado pronto el primero al caer después de ir al caballo. El sobrero, del mismo hierro, tuvo transmisión, pero a Morante le faltó temple y planteamiento en una faena acelerada que se quedó con el premio de saludos desde el tercio. En su segundo, flojo, ya cogió la franela para tras un breve tanteo tirarse a matar, recibiendo pitos.

En el que abría plaza, para Julio Aparicio, pudimos ver lo mejor con los capotes. Verónicas de inicio y quite con mucho temple al que respondió Morante con una verónica y una media que sus seguidores se llevan a casa como recuerdo.

Julio Aparició inició la faena a su primero creando esperanzas para luego caer en la desconfianza escuchando algunos pitos. En el cuarto simplemente abrevio, siendo pitado. Su lote merecía y podía más.

Siete orejas en dos tardes. Menuda fiebre.

martes, 1 de febrero de 2011

Gestos y miradas

En la pasada Feria de Hogueras de Alicante 2010 estuve pendiente de los gestos y miradas de los diferentes matadores...algunas miradas son el espejo del alma.





miércoles, 17 de noviembre de 2010

Aquellos maravillosos años...

Hace tiempo que visualizo esta fotografía en mi archivo y me trae recuerdos inolvidables de una tarde para la historia. A los Maestrantes no les hizo gracia ver como salía a hombros Jose María Manzanares por La Puerta del Príncipe, pero...; ocurrió la tarde del 1 de mayo de 2006. Por tan deseada puerta le acompañaron un sinfín de compañeros, Morante, Barrera, Padilla... Recuerdo los gritos de El Ciclón de Jerez...aún se me pone los pelos de punta.